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La crisis como foco de innovación y cambio

”No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis, se supera a sí mismo sin quedar superado.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla”.

Esta cita, la cual se le atribuye al científico alemán Albert Einstein, aunque con numerosas dudas sobre su verdadera procendecia por no aparecer, por ejemplo, en su libro The world as I see it, reflejan, no obstante, estas palabras, un manifiesto hacia la superación y el logro en momentos adversos y de cambios.

La sociedad está viviendo un momento en el que todo se cuestiona, lo que hasta ahora funcionaba ya no vale y a determinadas empresas y sectores se les exige un cambio para salir de esta crisis. Muchos sectores se transformarán, otros emergerán y no pocos desaparecerán. Nos encontramos inmersos en una nueva Revolución Industrial basada en la globalización y generada por los mayores y más desarrollados avances tecnológicos, centrados principalmente en las comunicaciones y en el tratamiento de la información, y ya no es válida tampoco la máxima de trabajar más y mejor, sino que hay que hacerlo también diferente. ”Los problemas no se pueden resolver con el mismo tipo de pensamiento que los creó” decía también el Nóbel alemán, y a lo que se refiere esta frase es a la importancia de la innovación como motor para el cambio.

La Real Academia Española define innovar como mudar o alterar algo introduciendo novedades. Novedades que pueden estar referidas a un producto o servicio, y también, al mercado al que nos dirigimos. La internacionalización deja así de ser entonces una posibilidad para las empresas, para convertirse en una obligación, y la innovación deja de depender únicamente de la aptitud y pasa a convertirse en una actitud. El ser humano se muestra contrario a los cambios y salir de la zona de confort se ve con incertidumbre y riesgo, aún sabiendo que ese camino puede ser la solución. El escritor y conferenciante Alex Rovira lo describe claramente con el siguiente título en uno de los capítulos de su libro La Buena Crisis, Cambio=Necesidad-Resistencia.

 

Para innovar, es prioritario conocer de dónde se viene, qué se ha hecho y cómo se ha hecho. Utilizando unas métricas adecuadas llegaremos a un análisis fiel del trayecto recorrido, ya que todos sabemos que no se puede analizar algo que previamente no se ha podido medir. Sin embargo, el futuro y el éxito que tengamos con los cambios que vayamos a realizar dependerá también de conocer bien qué es lo que buscamos con ellos, lo que Rovira explica también de una manera simple, con esta otra fórmula lingüística, Transformación=Cambio+Sentido. En una última instancia, la innovación lo que persigue es crear valor para la empresa, sus clientes y la sociedad, cuestionando y desafiando los modelos obsoletos e ineficientes de la organización y aplicando nuevas y más eficaces líneas de negocio que transformen la estructura de nuestra cadena de valor. Y para ello, orientarse al mercado internacional es un buen punto de partida.

En la innovación no hay nada escrito, se trata de eso precisamente, de adentrarse por el terreno inexplorado de la novedad sin apenas referencias ni controles que te puedan orientar sobre lo acertadas, o no, que pueden ser tus decisiones. Es por esto, que determinadas actuaciones como saberse rodear y colaborar con la gente apropiada que estimule la creatividad y el conocimiento, conocer -que no imitar- lo que realizan los demás y aprender de ello y el saber hacer de años de experiencia y formación adquieren un mayor peso para dotar al cambio de ese sentido necesario y alcanzar una correcta transformación.

Pero no nos equivoquemos, una transformación viene precedida de muchos cambios, y unos serán acertados y otros no, y en eso reside la innovación, en probar y experimentar. De igual manera que nada ni nadie nos puede garantizar el éxito de una actuación, también tenemos que ser conscientes de que de lo que se trata es de una inversión a largo plazo, dotando al inmovilizado intangible de nuestra compañía o persona una mayor flexibilidad y adaptación a los cambios, pero esta inversión, como en todas, implica riesgos. Uno no puede esperar que una inversión fructifique en un período corto de tiempo, pero también tiene que estar preparado a que los objetivos no lleguen en el plazo previsto, sin embargo, con constancia, determinación y coherencia las metas se hacen alcanzables y los retos acaban siendo renovados.

La internacionalización es un reto para las empresas en esta Revolución que se está llevando a cabo actualmente y que lejos de finalizar acaba de empezar. La democratización de la tecnología ha cambiado las reglas del juego empresarial y la de los mercados internacionales. Apostar por el comercio exterior y sacar tu producto fuera del confort tradicional es hacer una apuesta segura, sin embargo, como hemos visto, se exigen cambios y determinación en nuestra actitud de transformación. Buscar el mercado adecuado a tu producto es importante, pero quizás lo sea más, adecuar tu producto al mercado que buscas, creando en la empresa un modelo más flexible y más preparado para afrontar los retos y las exigencias del mercado internacional.  Para ello, saber rodearse y trabajar con buenos profesionales que enriquezcan y fortalezcan tu cadena de valor, ofreciéndote transparencia y generando confianza, principalmente en los mercados de destino, integrados y comprometidos en un proyecto de colaboración común, se hace determinante.

Soren Kierkegaard, filósofo danés del siglo XIX, decía que ”la vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia adelante”. Las empresas, en esta nueva era, tenemos por delante un reto muy importante, que como todos los retos, comienzan en el momento en el que decidimos dar el primer paso.

 

Enlace relacionado Prosperidad y capacidad para emprender por Emilio Ontiveros – TED Talks

 

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